Coges el camino más rápido, agarras la piedra y gritas –¡Quiero volver!– <<Bien, creo que llego a tiempo a la reunión, no me apetecía mucho pero necesito meter dinero a mi cuenta>>, piensas. En ese momento, de nuevo la luz aparece, esta vez algo más apagada y mientras te alejas de la playa en la que te encontrabas, ves a esa chica desaparecer poco a poco, con ojos de tristeza.